Según la maoyría de nosotros, nos damos por vencido por nuestra mala suerte. Sin embargo, la suerte no es algo aleatorio, sino voluntario.


De acuerdo a nuestro criterio, culpamos los factores externos de nuestras derrotas o nos contradecimos para evadir nuestra culpa; muchos de nosotros sabemos que la suerte es voluntario y no admitimos este hecho.

Nosotros somos tercos en creer que la suerte es cosa de azar, que hay un destino que nos fijaron antes de nacer y una que otra superstición que nos ciega la verdadera percepción de la vida, tal y como es, llena de piedras y otros retos que superar.

En ningún lado de este mundo dirán la verdad acerca de la suerte, pues el saber lo que realmente es la suerte en sí es un reto más que nos pone la vida: pues muy pocos testigos como este individuo quien lo escribe supo encontrar y pudo compartir este testimonio.

Pues lo único aleatorio que hay en esta vida es el orden de los desafíos que nos vendrán, sólo con la vehemencia o suerte dirigida hacia el progreso nos salvarán.